Ver Ibagué en un mapa ampliado
En el centro histórico de Ibagué, a
media cuadra de la Plaza de Bolívar, sobre una estrecha carrera segunda, media
cuadra arriba de la calle décima, entre la marfilosa torre del palacio de
justicia y una cevichería cavernosa, hay una fachada colonial coronada con dos
simétricas hileras de pequeños balaustres, bajo la corona cuatro altas ventanas
grises con rejas forjadas en motivos rectos y eses espirales dan la cara entre
dos puertas también grises, una de madera clausurada y otra de metal que cuando
se abre lleva al zaguán de una educación primaria tradicional de Ibagué,
conocida como el Nuevo Liceo, que comienza pasando aquella puerta gris y
metálica de la entrada, el zaguán y la contrapuerta, hacia el patio de entrada,
pequeño y cuadrado, con flacas columnas que delimitan el espacio cubierto, y
cuya distribución es una herradura de ángulos rectos bajo tres lados de
cubiertas inclinadas, de la cuarta pared surge una elevada formación de piedra
a manera de una tosca y sacra cueva para una estatua de la Virgen, a cuyos pies
continua la estructura pedregosa para formar, en frente, una pileta rectangular
de piedras planas en cuyas aguas solía nadar una tortuga, y para completar el
espacio abierto, dos jardincitos de flores variadas solían nacer a lado y lado
de la pileta.
- Todos los viernes se rezaba el rosario en el patio de entrada, siempre los misterios dolorosos, la agonía en el huerto, la flagelación, la coronación de espinas, la cruz a cuestas y el camino al calvario, y la crucifixión y muerte, todos sentados en la herradura cubierta mirando hacia la pileta, hacia la cueva de la virgen, donde se ubicaba el grupo al que le tocara dirigir el rosario ese día.
- La directora Dálila solía hacer reflexiones didácticas, recuerdo su cómica expresión de dolor personificando a un niño que metía el brazo en un trapiche; la verdad, nunca entendí esa reflexión, pero me perturbaba la imagen de un niño que metía sus brazos como su fueran caña a esa máquina trituradora y su sangre se escurriera roja como si fuera guarapo ambarino.
- En el salón maderoso de primero, todo forrado de un café oscuro, con pupitres chocolate, con sonidos astillados, una vez realicé las comas comiendo, pero a la profesora Arabella no le hizo gracia: ella estaba haciendo un dictado y cada vez que decía “coma”, yo comía una crujiente galleta de un paquete que tenía a mano, así que por cada coma un sonoro “crac” rebotaba por las vigas del salón.
- En el piso del patio de entrada, en una esquinita, justo al lado de la entrada del corredor que llevaba al resto del colegio, había una baldosa que decía “Bogotá” y mil novecientos… algo. Cuando estaba en grado segundo, alguien me dijo que el colegio en realidad estaba en Bogotá, pero que cuando salíamos, por una encanto de la bruja del bombillo verde, volvíamos a Ibagué.
- En el patio de segundo había una luz verde, detrás de un cristal, un verde de esmeralda encendida que se veía desde cierto ángulo, en algunos momentos del día. Se decía que era una bruja, la verdadera dueña del colegio.
- Cuando estaba en grado preparatorio, me dieron un trofeo por pararme en frente de todos los alumnos y de la cueva de la virgen, para recitar unos tristes versos titulados “El burrito en la escuela”.
- Había una leyenda que circulaba por el colegio. Comenzaba por la curiosa pregunta: “¿Por qué no hay puntillas en el piso de segundo?”. El piso de segundo era el segundo piso de un espacio contiguo al patio de entrada, con una estructura similar a este. Una sombría escalera, que estaba encima de lo que decía era la casa de la bruja del bombillo verde, conectaba este patio con un segundo piso. Este piso era de madera y crujía; según la leyenda, uno no debía buscar puntillas clavadas en el piso para desmentir aquella pregunta, pues aparecía una niña cuya habitación había sido lo que fue después los salones de segundo; a la niña la habían matado unas puntillas sueltas, la encontraron clavada al piso; por eso yo siempre miraba al frente durante las clases, no fuera que por estar mirando al piso encontrara por casualidad una de esas fatales puntillas.
- Mi mamá me cuenta que cuando yo cursaba kínder, solía terminar con prontitud las actividades que ponía la profesora Ligia, me salía por la parte lateral del salón e iba a un patio conocido como el patio grande y corría de un lado a otro. Lo único que recuerdo es la sensación de amplitud al correr en un sitio que durante los recreos siempre estaba lleno de niños grandes.
- En el hall de danza me escondía detrás de unos arrumes de sillas para que no me tocara bailar, pues siempre confundía la izquierda con la derecha. Veía desde mi escondite, como a través de una ventana, a mis compañeros, que hacían esos movimientos inoficiosos, y que no se parecían a la forma en la que yo corría de un lado a otro moviendo las manos, siguiendo un compás que no se parecía al bambuco.
- “Mineeerva viiiva luuuces / Difuuunta-y prooonto naaazca / en Este claaaustro amaaado / Aurooora de..speraaanzas”. Creo que así decía el coro del himno del colegio. Yo lo cantaba con fuerza, alargando y musicalizando las vocales, saboreando las sílabas, me gustaba sobre todo el último verso, me gustaba como sonaba; por supuesto, nunca tuve la menor idea de lo que significaban esas palabras juntas.
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Que Buen artículo, reviven los más gratos recuerdos, cuando se solía disfrutar la vida sanamente, el mejor Colegio de la época para nuestra formación.
ResponderEliminarGracias por la lectura; en este ejercicio en particular buscaba recordar algunas escenas que, al parecer, también han tenido eco en la memoria de otros.
EliminarQue buenos recuerdos me trae este articulo. Gracias por traer a mi mente esos años, esas historias, los nombres de las profes que crei haber olvidado pero que en rincon de mi mente siguen negandose a desaparecer.
ResponderEliminarGracias a usted por la lectura; me alegra saber que este ejercicio personal le ha hecho recordar su propia experiencia.
EliminarQue buenos recuerdos me trae este articulo. Gracias por traer a mi mente esos años, esas historias, los nombres de las profes que crei haber olvidado pero que en rincon de mi mente siguen negandose a desaparecer.
ResponderEliminarEs grato que al volver al blog encuentre comentarios como el suyo que me hacen pensar la forme en que conecta un ejercicio de memoria.
EliminarLa mejor de las infancias en el Mejor Colegio del Mundo, como no recordar los rosarios a nuestra Virgen, arrodillados en el primer misterio y centaditos los otros misterios al rededor de la hermosa gruta. Gracias a nuestras queridas profesoras y a nuestros padres, hoy podemos decir en muchas familias que varias generaciones somos seres hermosos y llenos de bendiciones por tan hermosas experiencias y educación.
ResponderEliminarUn abrazo y un bezote a todos los que formamos la hermosa familia Nuevo Liceo :*
Martha Yalile Gonzalez Garzon
Woooow que cantidad de recuerdos de tan lindo lugar :)
ResponderEliminarEsa fue la idea, seleccionar algunas imágenes del colegio y volverlas viñetas de memoria, disparadores de memorias compartidas. Un saludo.
EliminarMi ex colegio,el año pasado tuve la oportunidad de visitarlo,muchas pero muchas gracias x aguantarme,que Dios me los bendiga x siempre.
ResponderEliminarQué hermosos recuerdos me trae leer esto, amo el nuevo liceo. Estudie 6 años ya que a mi como a la mayoría nos hacían repetir primero jaja y me retire al finalizar cuarto. Mi mama "Diana lucía Vasquez" también recordaba con amor y felicidad este colegio..
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQUE BONITO ES VER QUE UN COMPAÑERO DE SALON Y DE FOTO HACE MEMORIA DE UN LUGAR QUE NOS MARCO LA VIDA DE UNA MANERA POSITIVA, UN ABRAZO SERGIO DE PARTE DE UN EXCOMPAÑERO.
ResponderEliminarPosada, Posada, qué sentimiento tan agradable saber que con este ejercicio de memoria podemos volver a pronunciar algunos apellidos y nombres de nuestra infancia.
EliminarQUE BONITO ES VER QUE UN COMPAÑERO DE SALON Y DE FOTO HACE MEMORIA DE UN LUGAR QUE NOS MARCO LA VIDA DE UNA FORMA TAN POSITIVA, UN ABRAZO SERGIO DE PARTE DE UN EXCOMPAÑERO.
ResponderEliminarExcelentes momentos, grandes enseñanzas, imborrables recuerdos...!
ResponderEliminarCuántos recuerdos quedaron en el alma, colegio inolvidable. Muy bonito ver que quedó marcado en las diferentes generaciones. Hasta mi hija tuvo la oportunidad de vivir esa bella experiencia. Bendiciones a nuestro amado Nuevo Liceo.
ResponderEliminarCuántos recuerdos quedaron en el alma, colegio inolvidable. Muy bonito ver que quedó marcado en las diferentes generaciones. Hasta mi hija tuvo la oportunidad de vivir esa bella experiencia. Bendiciones a nuestro amado Nuevo Liceo.
ResponderEliminarGracias por el articulo ,porque nos evoca momentos de alegría,de responsabilidad ,y nos llena de gratitud por el compromiso de los docentes y directivos con nuestros hijos.
ResponderEliminarY que pesar hoy saber la muerte de nuestra señorita Ligia a quién le debemos mucho qepd😥😣😖😟😟😢😢
ResponderEliminarQué maravillosos recuerdos vinieron a mi mente, unos claros y otros difusos, mil gracias, me gustaría saber quien lo escribió, no he encontrado al autor
ResponderEliminarMe gustaría muchísimo encontrar compañeros de esos años q cursé en el nuevo liceo
ResponderEliminarBuenas noches, mucho gusto mi nombre es Cristian soy Docente del Nuevo liceo y me gustaría hablar contigo respecto a la historia del Nuevo Liceo ya que se conmemora los 54 años de nuestro Claustro amado.
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